¿A dónde se fue el crecimiento económico de Panamá?

Recuerdo una época de grandes apagones, que para poder obtener una línea de teléfono tenía una lista de espera de tres meses. Los recuerdos de saber que algunas personas por estar en puestos claves dentro de las instituciones públicas de servicios públicos cuando pertenecían al estado panameño lucraban por agilizar conexiones e instalaciones de los mismos. También recuerdo que los precios eran mucho menores, en parte por los subsidios, pero si ajustamos a la inflación los costos actuales de los servicios públicos administrados de manera privada han disminuido, aunque todavía se pague el mayor precio a nivel local, pero eso está ligado a los salarios que gozan los panameños.

Sobre el desarrollo y crecimiento económico adicional a la clase trabajadora que no logra salir del rubro de pobreza, se debe culpar a la mala política de estado, repetida eternamente de gobierno a gobierno donde se enfatiza el clientelismo y paternalismo. Esto ha causado una generación de personas desmotivadas cuyo propósito es buscar al mejor postor político y cuya economía familiar esta ligada a que puedan nombrar algún conocido en el sector público para que este le lance trabajos en el gobierno. No existe el fervor emprendedor.

Adicional a los subsidios focalizados, en vez de invertir en alimentación escolar y fortalecer al educador para que recupere la autoridad, se brindan cosas efímeras como bolsas o zapatillas, tanques de gas y cada tanto tiempo distribución de pavos, jamones y pollos. Esto causa una perpetuidad en malos políticos y la desmotivación de educadores que se sacrifican por educar a las nuevas generaciones.

Finalmente, menciona empresas que le pertenecían al estado y que la mayor parte de las obras eran por empresas locales, sin embargo, la materia prima es toda importada, dado a que la economía se ha transformado a una de servicios, en ves de beneficiar las concesiones a empresas locales, es el mismo estado que beneficia a las empresas extranjeras, efectivamente causando una fuga de recursos y una economía descapitalizada.

Deuda Pública alcanza $24 mil 799 millones hasta abril

La deuda pública en ves de disminuir o al menos no crecer, sigue creciendo con la escusa de que proporcional al PIB Panameño ha disminuido. Eso significa que la deuda aumenta, y sigue creciendo y nuestra capacidad de darle servicio a la misma, se dificultará cada ves más por razón de que la recaudación fiscal tiene una tendencia a la baja. Lastimosamente se debe ver el fondo del porqué de la necesidad del incremento de la deuda o haber implementado medidas de austeridad.

La administración anterior aceleró y creo varias mega obras al estilo llave en mano. Se iniciaron a mediados del ciclo gubernamental para ser entregados con el nuevo gobierno. Hubo un gasto desmedido a base de créditos de estado a entidades privadas, adicional a los conocidos actos de corrupción con alcance global que todavía manchan la nacionalidad panameña.
La administración actual pudo haber implementado medidas de austeridad con el objetivo de lograr estabilizar el gasto público y obtener equilibrio fiscal. Sin embargo eso va contra la tradición paternalista estatal panameña irrelevante del gobernante de turno. Para poder mantener los subsidios y llenas las partidas discrecionales, no quedó opción que obtener deuda para poder mantener el status quo.

Vemos reflejado la mala imagen de los actos de malversación de fondos públicos y el descuido de la infraestructura con la disminución en la recaudación. Aunque, se mantengan los negocios locales, muchos han sufrido pérdidas por la constante amenaza de inundaciones, apagones por fallas en la red eléctrica la cual es administrada por un ente gubernamental, sumado a la falta de mano de obra calificada por razón de la no inversión en la educación, se empieza a observar la disminución y perdida de inversión local y extranjera, empezando el efecto dominó que obliga al estado a entrar en un sistema de deuda para cubrir gastos.

Vivir en mi cerebro

Siempre he afirmado que vivir en mi cerebro es algo maravilloso.
He creado mundos de real fantasía, de terror, de amor, de tristeza y de alegrías.
En la noche de ayer, estaba viviendo un momento estupendo. En mi mundo existían los presidentes efímeros, escogidos por democracia directa para realizar un servicio a la colectividad y abandonar su cargo inmediatamente.
Los presidentes nombraban a su gabinete escogiendo entre personas idóneas para sus cargos, honestas por obligación y no por su propio concepto de la moralidad.
El presidente abandonaba su cargo entre aplausos y les deseaba buena suerte a los ministros porque de no cumplir con sus obligaciones serían juzgados y sentenciados por el pueblo. Lo más probable era que serían fusilados por deshonestos.
En mi mundo ya no existían los diputados, congresistas, legisladores o cualesquiera personas que se la pasaban reinventando leyes ya inventadas.
Los jueces eran nombrados por el pueblo para apegarse a las leyes existentes que se aplicaban por igual y sin interpretación.
Los ingresos y egresos de las arcas del estado eran publicados por todos los medios existentes y estaban balanceados al centavo. El contralor era un mero contador porque todos los miembros del gobierno eran honestos por obligación.
Los periodistas informaban verazmente hechos comprobados y opinaban al igual que el resto de la población sin imponer su opinión usando la ventaja de acceso a los medios de comunicación.
Desgraciadamente, no puedo vivir eternamente dentro de mi cerebro.

Vitelio Videl Vega Angulo