La Educación y Falta de valores en Panamá

No es ningún secreto que en Panamá existe una correlación en el bajo rendimiento académico y vasta demostraciones sociales, donde la buena moral de las personas queda entre dicha. Se necesita buscar mecanismos correctivos para implementarlo o lamentablemente, tendremos que aceptar el “juega vivo” como status quo en ves del respeto y educación, como pilar de la sociedad.

La formación de jóvenes recae en un principio sobre el núcleo familiar, de allí pasa a la escuela y sus influencias, el medio (vecindad se que suena mejor) donde se cría y por último los medios que se les permite observar. Podemos decir que la pérdida del nucleo familiar por diversas presiones sociales, como ambos padres laborando, la presión sobre los abuelos para criar mientras los padres laboran y prácticamente ceder toda la responsabilidad sobre la escuela, ha creado un espiral de falta de autoridad hacia el núcleo familiar.

Al entrar en un sistema que se ha forjado en la corrupción, se suele premiar al “juega vivo” y castigar al honesto. Los jóvenes aprenden y se adaptan con esta presión de la figura de autoridad que representa la escuela; finalmente aplicando lo aprendido al medio en que se desenvuelven.

De allí vienen los problemas inicialmente de falta de respeto hacia padre y madre, luego escolares y por último a las autoridades públicas. Pero el círculo vicioso empeora cuando los que tienen recursos, ya sea por vergüenza o falta de la misma, cubren a sus hijos y los dejan seguir en el patrón destructivo y los que no tienen recursos sus hijos terminan presos y en la escuela de la calle la cual premia aún más al “juega vivo”.

Se habla de educación de las futuras generaciones pero no se habla de educar a los padres y madres en conjunto con las futuras generaciones.

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