La Ineficiencia de la Desigualdad

Engranado en la sociedad al punto de ser hereditario, tiene su raíz de un pueblo conquistador, un pueblo conquistado, y los descendientes de la esclavitud. Esto nos dice que los descendientes del pueblo conquistador son los que gozan los mayores privilegios y los descendientes de los pueblos conquistados que son tratados cómo clase de segunda categoría y los que obtienen los trabajos de peor calidad. Desde sus inicios fueron obligados a hacer trabajos forzosos. Finalmente, los descendientes de la esclavitud, en su mayoría son discriminados por lo que el concepto de esclavo es equivalente a mentiroso y ladrón y se juzga de manera diferente por ser descendiente de esclavos.

Esto lo podemos ver en las oportunidades de trabajo provenientes de sector público y privado, los mejores empleos suelen ser para los descendientes del pueblo conquistador, este caso los descendientes españoles o los blancos. Los descendientes del pueblo conquistado o los pueblos originarios, en su mayoría son vistos como personas de segunda categoría, rara vez, se les permite educarse, no se les da la oportunidad de mejor empleos, y no son considerados para los programas de entrenamiento ejecutivo para adelantar en las empresas y muy pocos están en puestos de jerarquía. Por último los descendientes de los esclavos, en este caso los afrodescendiente; aunque no ha habido grandes pasos por intentar cambiar esa mentalidad, lastimosamente antes del pueblo y la ley, suelen ser visto como los ladrones, son los parias. Suelen ser juzgados y suelen dársele penas mayores a las que se merecen. Por ende vemos una gran disparidad, de reos, de los descendientes de la esclavitud y de los pueblos originarios mucho mayor en comparación a los descendientes del pueblo conquistado, aunque la población muestra que los mismos son mayoría y los otros dos son minoría.

Para poder traer una cultura de eficiencia y desarrollo equitativo, primero debemos eliminar el paradigma de razas, descendencia y vernos a todos como seres humanos. El mayor freno para el desarrollo social es juzgar de manera subjetiva basando en raza, credo y nivel económico a una persona, en ves de ver la parte objetiva de que puede el aportar y que puedo yo hacer para aportar y lograr una mejoría para ambos. Sin embargo, esto empieza desde el núcleo familiar, y por un lado, no permitir el recelo hacia conocer y aprender de otras culturas al igual que las otras culturas no cerrar las puertas a nuevos aportes de aprendizaje e intercambio.

En el mundo actual existe un concepto de éxito o desarrollo basando en el factor macro económico del crecimiento. Pero al adentrar se puede ver que dicho desarrollo solo beneficia a algunas personas. Esto enfoca la riqueza monetaria por encima de la riqueza cultural. Puedo ser, inmoral, desleal y chabacano, pero si tengo dinero, soy tolerado en la alta sociedad. Si soy estudiado, de buenos valores y caballero, soy invitado por ser algo interesante y escondido cuando critico lo mal enfocado que está el mundo. Por ende, los intelectuales suelen encerrar en un mundo de conceptos, más no encuentran salida para implementar soluciones.

Por ende al medir el éxito con poder económico, los que ya lo tienen, acaparan todos los recursos posibles para poder evitar que cualquier otra persona o grupo pueda tumbar su hegemonía. Con el avance de la tecnología, al invertir en las innovaciones, muchos soñadores y visionarios son contaminados, suelen acaparar recursos y vemos como la brecha digital aumenta, y con cada apertura quedan más grupos humanos sumidos en pobreza. Sin embargo, quedan visionarios y emprendedores que aunque les cueste su fortuna, luchan por cambiar el modo operandi de la sociedad moderna.

Mi mayor temor es que por rencillas viejas, cause una guerra de clases y se pierda el desarrollo en las bellas artes, las ciencias y tecnología. Con la llegada de la automatización, eventualmente todos los trabajos van a ser reemplazados y solo va a haber cabida para mejorar y buscar la tranquilidad y el placer de ser intelectual, en todas las áreas de inteligencia humana. Pero esto requiere un cambio del modelo económico, poco a poco, entraremos en la época de abundancia, pero con el actual modelo, sin nadie que pueda “comprar” estos recursos.

Para concluir para el área de Centroamérica y el Caribe, existe una gran disparidad en la distribución de los recursos. Solo con un cambio de mentalidad, enfocado en el desarrollo social y distribución del conocimiento para que todos seamos capaces de poder velar por nosotros y aportar a la sociedad se puede lograr dicho cambio. Esto no solo debe venir por una iniciativa del sector público, debe ser una cooperación del sector público y privado, adicional a democratizar las decisiones de estado tomadas a largo plazo. Transparencia ante todo, en el gasto público y en las decisiones que afecten futuras generaciones.

Por último, también se debe evitar el temor a la innovación y tecnología. Con cada adelanto se ve mejoría en la calidad de vida, sin embargo el ser humano en vez de disminuir la carga laboral, encuentra maneras de aumentar responsabilidades para disminuir la cantidad de empleos disponibles. Con el último desarrollo, eventualmente van a eliminar el factor humano por la robótica y la inteligencia artificial, donde el ser humano solo hace el primer aporte. Debemos aprovechar esta nueva revolución tecnológica muy paralela a la revolución industrial del siglo 20, para ver como se mejora la calidad de vida, en un ambiente donde se promueve la igualdad de oportunidades y apoyar al desarrollo intelectual humano para que solo entonces se entienda que debemos vivir en armonía con la naturaleza y luchar contra nuestro instinto predador de ser la especie que ha dominado el mundo pero a la vez lo destruye.

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