Se acaba el semestre

Llego la hora del “corre corre”, momento en que todos y de apuro intentan cumplir con la entrega de todos sus trabajos, de todas sus tareas y proyectos. Todos apurados para recopilar todos sus apuntes y rogar tener todo el material para estudiar para semestrales. Llego el momento del estrés y de la fatiga por falta de sueño. Algunos les da por comer, otros les da por llorar y otros simplemente se congelan.

Llego el momento de lamentar, del “si hubiera hecho”, “si hubiera prestado atención”, y de creatividad inspiradoras del uso del material no sancionado para pasar materias. De la vista gorda y la vista flaca, de hago o no hago, me lo merezco o no pero igual paso. Llego para este instante completarlo.

Sudor, lagrimas, insomnio, preocupación, llamadas a deshora a los profesores desconsolados por los que deberían pasar pero no cumplieron. Energía que escapa con cada línea de lectura, cada repaso, cada corrección. “Se me grabará, me acordaré, se dará cuenta…, pasaré”.

Llegó el profe”… empieza la prueba y un silencio sepulcral en el aula. Entrega a uno, otro y otro más, miradas vacías, igual que un sapo al ser alumbrado con una linterna repentinamente. “Guarden todo”… ya no hay marcha atrás.

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