Tardes placenteras con mis descendientes

Las tardes pacíficas, con leve lluvia y algo de brisa, frescas y agradables para un momento de reflexión donde ese momento armónico solo se puede interrumpir con la llegada de los descendientes de la escuela. Empieza con escuchar todos los pormenores de lo ocurrido durante el día mientras se están cambiando los uniformes luego una comida caliente y pesada, un pequeño reposo y hacer deberes escolares.

Lo chocante fue enseñarles a utilizar un diccionario de esos físicos impresos en un papel. Con lo accesible de los aparatos electrónicos me percaté que les era fácil encontrar definiciones e información, gracias a los buscadores y páginas como Wikipedia y RAE, pero noté una falla en el sistema, no sabían buscar en un diccionario o enciclopedia normal. Por ende, no sabían el valor de los sistemas de orden.

A partir de algunas lágrimas de cocodrilo, algún intercambio de negociaciones y acusaciones de que yo como persona ya era obsoleta por insistir que aprendieran a utilizar un diccionario, logré enseñarles el valor del diccionario. No mentiré, en ocasiones cuando el tiempo lo amerita me valgo de la búsqueda en diccionarios digitales para agilizar el trabajo, pero intento a toda costa que aprendan a utilizar un diccionario físico.

Luego de las tareas viene un tiempo de conversaciones y algo de ocio temas de tanta importancia sobre personajes heroicos de las caricaturas de moda o en ocasiones compartir sobre caricaturas de mis tiempos que han vuelto a ser populares. Todo mientras escuchamos música, ellos me muestran su música y yo intercalo colocando canciones de mi agrado.

Y finalmente viene la hora sagrada de la lectura, en este caso me apoyo de la tecnología. Utilizo la plataforma de Amazon Kindle, con ella en sus “tablets”, y en mi móvil puedo tener acceso a una gran biblioteca de libros. Dicha plataforma me permite ver el progreso de la lectura, la velocidad de la lectura y viene con un diccionario integrado para palabras difíciles. El mayor lo tengo leyendo de capitulo en capitulo y el menor entre 5 a 10 páginas diarias. Quizás suene fanfarrón, pero entre cuentos sobre cosas que le gustan he logrado que también lean novelas consideradas obras literarias para su nivel y la petición de más contenido en su biblioteca digital.

La palabra escrita y poder interpretarla es uno de los logros más grandes de la humanidad. Hoy día con el acceso tan fácil a los medios visuales con plataformas como YouTube, Netflix entre otras se ha perdido el amor por los libros. Utilizo Amazon Kindle por comodidad pero existen muchas alternativas donde se distribuyen novelas en formato pdf, pero por comodidad y facilidad de uso me quedo con Amazon Kindle.

Aquí les dejo el vinculo de una colección de libros gratuitos:

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