Lo sé sin que lo digas:
hay algo entre nosotros que no necesita nombre;
lo encuentro en tu manera de cuidarme,
aun desde lejos, aun en el silencio.
No fue la vida quien partió el camino:
fuimos los dos, al elegir el rumbo.
Tú hacia tu norte, yo hacia el mío;
vidas aparte, un hilo todavía.
Gracias por la amistad que nunca me has negado,
por cada saludo que atraviesa la distancia.
A pesar de los desplantes y los días difíciles,
nunca me has abandonado:
de algún modo, siempre estás.
No te pido que le pongas otro nombre
ni que cambies la vida que has elegido.
Me basta saber que no has soltado el hilo:
también en tu silencio me haces un lugar.
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