Mensajes Viajeros

Existen mensajes que viajan en el tiempo, son especiales y captados por receptores especiales, que a su vez enviarán mensajes propios, muchos de manera anónima, pero trascenderán de generación en generación. Los mensajes viajan unidireccionalmente, no tendrás respuesta, pero, al transmitirlo, tendrás la satisfacción que será bien recibido. El tiempo solo viaja en una dirección y por ende un mensaje que trasciende el tiempo, solo viajará en la misma dirección.

Los mensajes se crean en todo momento, y los mensajes con intensión de ser transmitidos a través del tiempo, perduran mientras alguien lo sepa. Dichos mensajes en ocasiones intencionales y en otras sin intención, nos enseñan el pasado y nos vislumbran una visión para el futuro.

Que peculiaridad de los humanos de querer dejar una marca, ya sea genética o física, donde se transmite un mensaje para que alguien en un futuro lejano o cercano lo pueda entender y retransmitir. Lo interesante que muchas veces los mensajes que han sido dejados con intensión no son entendidos por el presente y demora varias generaciones en ser recibidos.

Objetos, obras, cicatrices en la tierra, todas perduran y transmiten aquel mensaje viajero que algún día llegará al recipiente intencionado y lo entenderá.

Aquellos ojos

Pienso en ojos verdes que una vez observé.

Ojos verdes amables siempre en pensamiento profundo.

Momentos observados cuyos ojos capturaron en su andar.

Reflejos de menta con nívea nube ondeante.

Aquamarín indistinguible con el horizonte sin fin.

Recuerdos de caña, tranquilizante y dulce a su vez.

Memorias inolvidables, al despedir al astro padre

Y dar la bienvenida a la luna madre

Con visita del rosáceo cielo y sus pecas estrelladas.

Evoluciona en turquesa tal cual gema de jade

Pienso en aquellos ojos verdes que una vez observé.

Para aquellos ojos verdes, solo en recuerdos

Nunca más volveré.

Entre Gula y Cuarentena

No se ustedes, pero algo que he notado, es que el apetito me ha incrementado significativamente durante esta cuarentena. No puedo decir que es ocio, trabajo, estudio, soy padre y esposo, ósea que cosas por hacer nunca faltan. Sin embargo, constantemente siento ganas de comer, y seguir comiendo. Asumo que es el temor latente de que pueda ocurrir, o si llegase a ocurrir un colapso de los servicios con los cuales aún se dispone durante la cuarentena.

El temor es no de los peores enemigos del ser humano, causa que uno tome decisiones irracionales al punto de llegar a ser estúpidas. Piensa y luego existe, en estos momentos se debe tomar como un piensa y luego actúa. En lo personal, me dificulta, pero intento hacer lo siguiente, si ya he comido, una porción apropiada y hasta demás, entonces intento tomar agua o te para satisfacer mi sensación de llenura. Les debo admitir que no siempre funciona, a veces creo que el humano por naturaleza le gusta merendar a toda hora y todo momento.

Por mi lado, he logrado entre estudiar y escribir, despejar la mente de tantas preocupaciones. Otros dibujan, otros navegan diferentes contenidos y de esa manera logran recibir algo en que ocupar la mente para salir de la rutina diaria. Tristemente he visto que muchas personas, ya sea por desesperación o simple desobediencia social, rompen la cuarentena, para luego convertirse en parte de las estadísticas.

Concluyo con que estoy en una constante gula, y debo combatirla, porque no se sabe si debido a la situación que vivimos, se tendrá recursos, o simplemente por escasez no se puede adquirir lo necesario para un diario vivir.