La brevedad de la vida

Hoy me tocó atender a una persona adulto mayor, con hemorragia estomacal, donde los médicos la desahuciaron y le iban a dar un cuido de hospicio para ayudar a que su partida de este mundo terrenal sea lo más cómodo e indoloro médicamente posible. La paciente, se observaba débil y enferma, pero a medida que el médico iba avanzando con su entrevista, hasta chistes decía, en especial cuando recordaba vivencias de su juventud relacionados a su historial médico.

Tuve tres cesáreas y cada una fue diferente porque esos hijos míos son muy revoltosos.”Me sacaron un ovario, no recuerdo si fue el izquierdo o el derecho, igual ya a mi edad el que me sobra no sirve…” “Fume a los 18, pero eso fue hace una eternidad, mira que lo hacía sin permiso hasta que me atrapó mi mama, y del escarmiento lo deje.”

Todas estas afirmaciones las decía con una sonrisa y ocasional risa. Proyectaba una sensación de paz y tranquilidad. Percibí que no temía morir y que había vivido su vida a plenitud. Solo se que aspiro poder llegar a esa edad y cuando sea mi momento de despedirme del mundo terrenal, pueda hacerlo con tanta gracia y elegancia.

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