Cuarenta días y Cuarenta noches

Luego de cinco días de desenfreno y libertinaje, inicia la cuaresma acogiendo una población cansada de tanta parranda. Muchos fueron a buscar perdón por sus pecados carnavaleros al ser marcados por una cruz de ceniza con la celebración de la misa del “Miércoles de Ceniza”. Veremos personas con grandes ojeras, algunos con golpes, cambiando de piel, sudores y con claros síntomas de abstinencia del alcohol o como se le conoce comúnmente con “resaca”. Pero lo que si es claro es que luego de terminar la fiesta todos muy pulcros y puntuales en sus templos eclesiásticos.

Se hablará del personaje que sufrió por cuarenta días y cuarenta noches en el desierto mientras fue tentado por una entidad malvada, olvidando la raíz de que es representativo de los cuarenta años que pasó el pueblo judío esclavizado por el imperio Egipto de la antigüedad. Irónico que se comparte un tiempo de reflexión entre todas las religiones con raíz judeo-cristiana, entre ellas también la musulmana, sobre tener carencias o despojar de algo que uno considere un lujo.

Llegará un viernes, quienes algunos llaman santo y otros lo sienten como un luto obligatorio nacional impuesto por el gobierno. Y se verá gran esperanza promesas de cambios positivo mientras confiesan pecados cometidos.

Y vendrá el sábado de gloria…

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