El Asedio

Me veo ajeno a las cosas cercanas que se han perdido en la vida lejana. Sin más pensar en movimientos delicados y a la vez bruscos cuando se inicia una experiencia extra corporal, la cual incita instintos bajos dentro del villano que está por violentar su templo. Llega el muscolo, rosando las paredes, buscando la entrada y apartar la muralla. Perecerá o cederá la fuerza de la voluntad.

Del templo surgen atalayas repentinamente, vigilando y distrayendo el asedio continuo fuerza villana aunque cada vez más bienvenida. Arma la rampa y erige las torres con puente levantadizo, el templo tiembla pero sin temor acompañado, mientras casi acariciando el asedio derrumba las defensas.

Finalmente todo cede, todo cae y lanza la balista el golpe final.

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