Entre Gula y Cuarentena

No se ustedes, pero algo que he notado, es que el apetito me ha incrementado significativamente durante esta cuarentena. No puedo decir que es ocio, trabajo, estudio, soy padre y esposo, ósea que cosas por hacer nunca faltan. Sin embargo, constantemente siento ganas de comer, y seguir comiendo. Asumo que es el temor latente de que pueda ocurrir, o si llegase a ocurrir un colapso de los servicios con los cuales aún se dispone durante la cuarentena.

El temor es no de los peores enemigos del ser humano, causa que uno tome decisiones irracionales al punto de llegar a ser estúpidas. Piensa y luego existe, en estos momentos se debe tomar como un piensa y luego actúa. En lo personal, me dificulta, pero intento hacer lo siguiente, si ya he comido, una porción apropiada y hasta demás, entonces intento tomar agua o te para satisfacer mi sensación de llenura. Les debo admitir que no siempre funciona, a veces creo que el humano por naturaleza le gusta merendar a toda hora y todo momento.

Por mi lado, he logrado entre estudiar y escribir, despejar la mente de tantas preocupaciones. Otros dibujan, otros navegan diferentes contenidos y de esa manera logran recibir algo en que ocupar la mente para salir de la rutina diaria. Tristemente he visto que muchas personas, ya sea por desesperación o simple desobediencia social, rompen la cuarentena, para luego convertirse en parte de las estadísticas.

Concluyo con que estoy en una constante gula, y debo combatirla, porque no se sabe si debido a la situación que vivimos, se tendrá recursos, o simplemente por escasez no se puede adquirir lo necesario para un diario vivir.

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